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Ataque en manada contra mujeres trans en los Bosques de Palermo: repudio y alerta por crímenes de odio en Buenos Aires
Una violenta agresión coordinada sacudió a la comunidad travesti y trans en Buenos Aires. Durante la madrugada del pasado lunes 2 de noviembre, una patota compuesta por decenas de adolescentes y jóvenes en bicicleta emboscó y atacó a trabajadoras sexuales trans que se encontraban en las inmediaciones de los Bosques de Palermo, cerca del Lago de Regatas y la intersección de Ombúes y Andrés Bello.
El ataque dejó a varias personas heridas con contusiones de distinta gravedad y encendió todas las alarmas en las organizaciones de derechos humanos y de la diversidad sexual, a pocos días de una nueva edición de la Marcha del Orgullo en la capital argentina.
Emboscada, golpes y difusión digital
Los testimonios coinciden en la ferocidad y premeditación del episodio. Convocados a través de redes sociales bajo la modalidad de «bicicleteada nocturna», el grupo —estimado en más de 50 agresores— cercó a las mujeres trans arrojando piedras, botellas, conos viales y golpeándolas con palos y cadenas.
Lejos de tratarse de una disputa casual, las víctimas denunciaron que el ataque tuvo tintes de cacería explícita: los agresores filmaron las corridas y golpizas entre burlas e insultos con la consigna de viralizar el material en plataformas digitales, una práctica de violencia coordinada que busca humillar y disciplinar a las identidades disidentes.
Zona liberada y respuesta comunitaria
En conferencias de prensa y asambleas posteriores, las trabajadoras y activistas denunciaron una evidente demora en el auxilio institucional. A pesar de los reiterados llamados al 911, tanto los móviles de la Policía de la Ciudad como las ambulancias del SAME tardaron casi media hora en hacerse presentes, en un sector que cuenta habitualmente con custodia fija.
Organizaciones como la Federación Argentina LGBT+ (FALGBT), AMMAR y la Fundación Igualdad calificaron lo ocurrido como un hecho de gravedad inadmisible y señalaron que se trata de la reiteración de un patrón de hostigamiento sistemático en el espacio público, alimentado por la legitimación de discursos de odio que bajan desde esferas públicas y digitales.
Investigación en curso
La causa quedó bajo la órbita de la fiscal Andrea Verónica Scanga, a cargo de la Fiscalía Especializada en Discriminación de la Ciudad de Buenos Aires (MPF CABA), quien abrió una investigación penal de oficio.
El Ministerio Público Fiscal trabaja en el relevamiento de las cámaras del Centro de Monitoreo Urbano y en los registros compartidos por los propios atacantes en redes sociales para identificar a los responsables. Las figuras penales evaluadas incluyen lesiones, amenazas y la aplicación del agravante por delito de odio en razón del género y la identidad sexual.
fuentes varias.



