Los Otomanos perfeccionaron el hamam o baño turco que, al igual que los baños romanos, tenía diferentes habitaciones: Una sala grande llena de vapor caliente (caldarium), otra sala de Vapor intermedio, Salas para masaje, la sala templada para lavar con agua y jabón (tepidarium) y un cuarto fresco para descansar o dormir la siesta (tal vez en un cubículo privado) ellos agregaron salas de relajación donde acostumbraron a tomar después de cada baño Café o Té especiado, acompañados de una grata conversación, convirtiéndose en el lugar perfecto para encontrar la paz y relajación que todos necesitamos.

En la época otomana, estos hamams eran importantes centros sociales y ellos eran los únicos baños en Turquía hasta mediados del siglo 20, cuando al estilo occidental-tina de baño y ducha de cañerías comenzaron a ser aceptadas.